Entrevista Exclusiva
ALEJANDRO DOLINA
Poseedor de una cultura y un humor singular, Alejandro Dolina es el dueño indiscutido desde hace muchísimo tiempo, del aire de la medianoche. En una charla distendida nos cuenta porque dice no estár preparado para hacer Radio y sobre su controvertido cambio de emisora... ´ahora tenemos más oyentes que antes´, aclara.
Cuando alguien está con usted puede pensar que está con un escritor, con un músico, cantante, filósofo o un conductor de un programa de Radio, pero sin dudas lo que lo hizo más popular, más conocido, es la Radio ¿Qué lugar ocupa la Radio en su vida?
No es el primero, pero cronológicamente admitamos que fue lo primero que tuvo una trascendencia grande. Si bien yo escribía con anterioridad, y los libros tengan un movimiento más llamativo que el de la Radio, mi modesta notoriedad literaria de algún modo es posterior, y es consecuencia de una notoriedad radial, eso es verdad pero en mi vida no ocupa el primer lugar la Radio, yo no soy un hambre de Radio… no tengo por costumbre escuchar Radio más allá de lo que es casual, pero no soy un oyente de Radio premeditado… disfruto solamente de forma esporádica de la Radio, y no tengo mucho conocimiento de lo que se llama las estructuras del medio, de manera que mi presencia en la Radio es gozosa pero casual. Yo no me preparé para esto, me preparé quizás para otras cosas… me preparé para escribir, leí, acaso de un modo desordenado incorporé una serie de nociones, pero no realicé ninguna clase de estudio ordenado para convertirme en hombre de Radio.
De todos modos acepto el lugar que me ha deparado la casualidad y lo disfruto mucho. Lo disfruto y trato de honrarlo también, por que toda vez que admito que hay un componente de suerte y de casualidad en el lugar que me ha tocado ocupar en la Radio, me parece un acto de dignidad tratar de merecerlo, aunque sea posteriormente; así que estudio, hago lo que debería haber hecho antes… si no me preparé antes para ser un hombre de Radio empiezo a prepararme ahora que ya lo soy.
Y debo agradecerle, entre tantas cosas a la Radio, el que me haya mantenido con una actividad mental muy intensa, quizás más intensa que la que tenía cuando estudiaba… de manera que mi contacto con los libros, si bien es un hábito de toda la vida, se ha hecho en los últimos años más intenso y también más ordenado. Yo leo ahora con mayor provecho que antes, simplemente porque elijo mis lecturas y no dejo de pensar en cierta funcionalidad… por ejemplo he dejado de leer la novelas policiales, que siempre han sido un vicio para mi, y he incorporado a mis hábitos de lectura los ensayos científicos, que no frecuentaba antes, por que a partir de ellos pueden aparecer cuestiones interesantes para la difusión radial.
Una vez lo escuché decir que leía de tres o cuatro libros a la vez, que leía uno, lo dejaba, tomaba otro y luego volvía a retomar el anterior… ¿sigue teniendo el mismo hábito?
Si, si… y lo hago cada vez peor… yo creo que es patológico… me parece que debo tener alguna clase de ansiedad… y entonces no puedo resignarme a estar leyendo un solo libro. Empiezo los libros por la mitad, después voy al principio… abandono uno y tomo otro y al rato cambio de nuevo de libro, es decir… eso es cada vez más desordenado. Lo que si hago ahora, que tiene cierta relación con el orden, es algo que no había hecho nunca, ni si quiera cuando estudiaba, que es leer con un lápiz; leo con un lápiz y subrayo… no siempre, pero antes no lo hacía nunca, y ahora si.
Bueno, dicen que libro que no está marcado no es un libro leído…
Si, claro… pero a mi me perturba un poco leer libros que ya hayan sido marcados por otra persona, porque me producen unos énfasis que no se reconocer, entonces el tipo tal vez subraya un párrafo y no entiendo por que lo subrayó… y eso me perturba, me hace leerlo de nuevo, me hace sospechar que hay un segundo significado que se me escapa… me perjudica notablemente, así que lo mejor es borrar los libros que han sido subrayados por alguien, por eso hay que marcarlos con lápiz y no con una lapicera, que es más difícil de borrar…
Como ve, comparativamente, a la calidad de la Radio respecto de la televisión?
No lo se, la verdad es que no lo se por que no veo mucha televisión, y como le he dicho tampoco escucho mucha Radio… así que mi opinión carece de toda autoridad. Me da la sensación de que la Radio, por su naturaleza, permite unas heterodoxias y ciertas audacias que a lo mejor la televisión no permite, simplemente por sus altos costos… la televisión está muy calculada, y así debe ser porque cada inversión es muy grande y no se puede correr mucho riesgo… hay que mantener la audiencia por encima de un piso, debajo del cual ya comienzan las pérdidas, de manera que lo artístico está muy supeditado al rating y a los capítulos comerciales… en cambio la Radio es más barata, para decirlo redondamente, y por ser también mayor el número de lugares o el número de sillas posibles, desde luego hay lugar también para alguna clase de heterodoxia… cuando es barato cualquiera es audaz, entonces hay más audacia en la Radio, pero yo no creo que sea mejor ni mucho menos, como creen algunos que hay una superioridad estructural de la Radio, es decir, que la Radio, por no verse la cara del tipo que habla tiene alguna clase de superioridad marcada, como suele decirse, porque uno se imagina aquello que no ve. Sería preferible, entonces, arrancar algunas páginas de los libros, de modo tal que uno pueda imaginarse las hojas faltantes… me parece que eso es tener demasiada confianza en el oyente; eso es creer que el oyente es superior al conductor, cosa que en algunos casos es verdadero.
La Venganza será Terrible es un programa realmente único, un programa donde el oyente encuentra desde mitología, historia, humor, música, improvisaciones, incluso el público que lo puede ver en directo; ¿cuando comenzó lo imaginaba así o se fue gestando con el tiempo?
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Me lo había imaginado cientos de veces… yo cuando no tenía mucho que hacer me imaginaba cosas, y entre tantas cosas que había imaginado seguro estaba esta, pero no en un lugar preferencial, desde luego… no es que cuando yo era chico soñaba con hacer este programa, pero la idea de hacer un programa parecido se me presentó varias veces, y se me presentó varias veces simplemente porque no es un programa que haya que inventarlo y declararlo ante la propiedad intelectual, es un programa que es casi inevitable si es que el conductor soy yo. Es un programa personal, se me parece mucho, entonces está la música que a mí me gusta, están los chistes que me hacen gracia a mí, y está la divulgación artística o filosófica o llámela como quiera con asuntos que me gustan a mí, y si bien he contado en la historia del programa, y especialmente ahora, con colaboradores de muchísimo talento, en realidad el diseño del programa lo decido yo cada noche. No por una cuestión de escalafón, sino porque soy yo quien lo prepara en casa y ellos vienen directamente para aquí, entonces es el programa que me sale.
Si yo me pusiera a hacer otro programa, supongamos… un programa de tangos, y… a los diez minutos estaría haciendo esto de nuevo… porque entre tango y tango estaríamos hablando de los mismos asuntos, o de parecidas cosas… y estaríamos riendo de lo mismo, y encontrando aquello que hoy encuentro en los libros, o en la improvisación, o esta especie de sub realismo que hacemos la encontraría comentando cada tango o en lo que dijera el locutor comercial; es decir, no es que uno esté condenado a repetirse al infinitum, yo no creo eso, creo lo contrario, pero en este caso, la venganza es un programa romántico, en el sentido estricto de la palabra. En el romanticismo la obra está muy cerca del autor, en su pensamiento y en su biografía también, o debe parecer que está cerca. Cuando leemos un poema de Becquer nos parece que lo que cuenta Becquer le pasó a él, efectivamente. En cambio lo clásico es más lejano, en un poema de Virgilio, no nos parece que eso le haya pasado… parece que lo inventó y nos lo imaginamos escribiéndolo, y también lo gozamos, pero a los románticos la obra les pasa muy cerca, y en este caso, este programa romántico parece, aunque no sea verdad, que es biográfico, que es inevitable, que es hijo del conductor.
Cuando improvisan, ¿son cosas que se les ocurren en el momento o vienen con algo más o menos preparado?
No, no… para nada… lo que hay es un punto de largada, que por lo general es un recorte de revista, pero como usted verá, eso dura como máximo, dos minutos, y en general a los treinta segundos ya estamos en otra parte. Eso es un disparador, y después casi de un modo automático y casual se produce una asunción de roles, donde que se yo… uno puede ser el vendedor, otro es el que compra, uno es el marido, el otro el tipo de al lado… la prueba está en que a veces realmente no sale nada… si estuviéramos preparados tendríamos mayor eficacia aunque una menor dosis de sorpresa para nosotros mismos… la gracia está, para nosotros, en que no sabemos donde vamos a parar, eso produce una tensión que es gozosa.
Usted dice que no se había preparado para la Radio, y que su ingreso es casual, Cómo se produce?
De pura casualidad. Los que me introdujeron a la Radio fueron Mario Mactas y Carlos Ulanovsky, después trabajé con Fernando Bravo, donde hacía una columna, pero lo primero que hice lo hice con Mactas y Ulanovsky.
Yo trabajaba en una agencia de publicidad, eso fue durante la dictadura, y hacía slogans… pero era pésimo, era un pésimo creativo publicitario… pero desde luego yo ya escribía, y estaba interesado en esas cosas… y por suerte la publicidad me ayudó a conectarme con algunos escritores y dibujantes, que también se dedicaban a la publicidad para ganarse la vida, y que después fueron muy trascendentes… estoy pensando en Carlos Trillo, que fue quien me abrió esa puerta, después conocí al Negro Fontanarosa, el Negro Caloi… Carlos Marcucci, que también fue mi amigo, y me ayudó con mucho estímulo a dedicarme seriamente a escribir mis cosas.
Estudió publicidad?
No… a mí me llevó a hacer publicidad un tipo que conocí en una fiesta, con el cual simpatizamos mucho… y él viendo que mi vida en aquel entonces era un caos, por que había abandonado mis estudios de derecho, y no trabajaba, no hacía nada… era un vago de porquería, un verdadero atorrante, habrá simpatizado con alguna cosa ingeniosa que se me habrá ocurrido, calculo yo, y me llevó a trabajar con él a un a agencia de publicidad. Y ahí, yo debo agradecerle, no tanto el haberme hecho entrar en el mundo de la publicidad, que no me gusta para nada, sino el haberme conectado con todos estos tipos que le acabo de nombrar y que fueron mis amigos durante mucho tiempo, y que me permitieron hacer el intento de publicar, con éxito, por otra parte.
Hablando del presente, si bien usted siempre mantuvo el liderazgo en el rating en su horario, lo favoreció ir a Radio 10?
Si, pero ahora tenemos más oyentes que antes, llegamos a más personas y me favoreció también el haber hecho los cambios casuales en la estructura y en la composición del equipo. Si bien los muchachos que se fueron son extraordinarios y grandes amigos, los que vinieron le han dado al programa una inyección y una renovación, y el programa está distinto y hasta me atrevería a decir que mejor… y yo también estoy entusiasmado por los cambios; cambios que no fueron decididos, sino que, en el caso de Stronatti, por ejemplo, cuando yo tuve un conflicto con Radio Continental él eligió, por razones de conveniencia, quedarse allí… o en el caso de Rolón, que también eligió, con toda justicia, emprender un camino personal para desarrollarse en forma individual.
Esto de algún modo causó una especie de inquietud, porque son tipos realmente muy difíciles de reemplazar, pero bueno… si no hubiese sido por ello no hubiese conocido ni a Guillespi, ni a Coco Silly, ni a Barton, que son, además de estupendas personas, tipos de gran talento y especial inteligencia.
Después de haber pasado poco más de un año del paso a Radio 10 ¿Qué dice de aquellos que lo cuestionaban? ya que se decía que usted por su manera de pensar no podía estar en esta Radio, incluso en una revista le hicieron una nota muy mal intencionada. Sin embargo, después de haber pasado cierto tiempo, uno puede ver que la esencia del programa y la suya, fundamentalmente, siguen igual que siempre.
Hoy no se lo que dicen, porque esos trabajan en Radios que precisamente no les dejan decir lo que quieren. Yo me lo tomo a risa, ya me enojé una vez y no quiero enojarme más, además no merece ni el más mínimo comentario.
Cuáles fueron su mejor y peor momento en Radio?
Uno de los mejores podría ser este, sin dudas. Es un momento muy venturoso, y medido en términos burgueses, también muy exitoso, con números adecuados. Pero ponga el acento sobre el otro aspecto, el artístico. Este es un momento en el que yo vengo con muchas ganas a hacer el programa, en alguna otra época también… yo fui muy dichoso cuándo estaban Jorge Dorio, Rolón… pero me parece que por razones más personales que artísticas.
Y como peor momento yo creo que ha sido el año 91, en el que no hice Radio… y al año siguiente comenzamos de cero en la FM de Radio Rivadavia. Ahí lo conocí a Dorio y estaba Elizabeth Vernaci, y en esa primera etapa, no nos escuchaba ni el loro… durante todo ese año remamos muchísimo, y la año siguiente pasamos a FM tango y ya esa temporada fue exitosa. Después pasamos a Continental y ahí anduvo todo fenómeno, pero aquel año 92 fue muy difícil para mí, porque daba toda la sensación de que todo había terminado, daba toda la sensación de que el programa era un asunto finiquitado, y no resultó así… ese fue un año duro, sin contar el año 91, que fue más duro todavía porque ni si quiera hice nada.
Como se ve dentro de diez años haciendo Radio?
La verdad, no se… esto tal vez me lo hayan preguntado hace diez años y yo haya respondido: “y que se yo, vaya a saber si estoy vivo o estoy muerto de acá a diez años…” pero seguramente los cambios se producirán aunque yo no quiera… este programa no se parece mucho al que era hace diez años, y sin embargo no puede decirse que hemos tomado resoluciones tremendas, ni que hemos hecho reuniones creativas para ver como lo repintábamos.
Uno mismo va cambiando, y también las circunstancias; a veces los compañeros cambian y otra veces no cambian pero se modifican ellos mismos, y como aspiro a que sea mi caso, que no se si lo es, como estudio y trato de aprender cada día nuevas destrezas, la modificación es inevitable… también está el tiempo, que nos modifica en sentido inverso, es decir, provoca decadencia y una merma de la intensidad, vamos a ver como me trata…
Exclusiva de Pablo Dócimo para www.deRadios.com
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